Celia en la revolución
Hasta la gente generosa y altruista se torna ahora en tacaña y miserable. María Luisa me dice que ha muerto un señor anciano amigo de su padre. -Figúrate el problema que se nos ha entrado por la puerta...No hay madera para hacer la caja y la familia ha dado un armario, pero no llega para hacer la tapa...Irá sin tapa como van ahora todos... -¿Sin tapa? -¡Claro, hija! ¿No te has enterado aún? Pues los pobres muertos van mirando al cielo y con la barriga en punta fuera de los bordes de la caja... -¡Calla! ¡Qué atrocidad! Como yo vivo en las afueras y he estado varios meses fuera de Madrid no he advertido el proceso que ha seguido la forma de enterrar a la gente. Al principio se acabaron las telas negras para forrar las cajas hechas con tablas de cajones sin cepillar, y se cubrían con telas azules, o encarnadas, y hasta floreadas. Pero hasta las telas se terminan, o alcanzan tales precios que sólo se utilizan para otros usos más necesarios que para forrar las cajas de muertos, y estas qued...